Seguimos con los viajes: este fin de semana toca Valladolid. Sigo bastante contento y feliz, mi crisis parece ya un lejano lejano pasado. Pienso en próximas visitas -acaso el Extremúsika de Cáceres- pero también me apetece pasar un finde en Madrid y salir a saco. Estoy irreconocible.
El pasado fin de semana estuve en Toulouse, viendo a Omar y Mayi y gozando de unos bellísimos días de vacaciones. Bebimos mucho y disfrutamos más. Echamos además varios vídeo chorras, uno de un pingüino cagador, otro del mejor invento del mundo, un columpio-rueda para niños, y alguno más. Ahora, a currar tres días para empalmar con un nuevo viaje, en este caso a Almería por Semana Santa. ¡Hipís, vous n’avez pas de valeurs! Mira las fotos del viaje aquí
El pasado finde seguí con mi ímpetu viajero visitando Cantabria y Asturias. En Santander, mi amiga Ruth me explicó qué es lo que hay que ver, y después me llevó a Gijón en busca del burundanga. Al día siguiente vimos algunos pueblos donde se cultiva el ‘orgullo cántabro’, como San Vicente o Comillas. En suma, un viaje muy completo. ¡Ah! Y en el que me hice con una nueva mascota, Encanna, que a partir de ahora me ha comentado que pretende venir conmigo allá donde vaya.
(Mira las fotos del viaje en mi espacio Windows)
El pasado fin de semana estuve en Granada, donde grabé este vídeo en Plaza Nueva, una plaza no especialmente bonita, pero desde la que se intuyen muchos de los secretos que ofrece esta ciudad: las teterías, la calle Elvira, la Alhambra (al jamrá, la roja en árabe) al fondo, la ciudad nueva…. Al menos una vez al año voy a Granada, para acordarme de sus rincones. Y, el próximo fin de semana, subiré a Santander. Por lo demás, me he cambiado de horario en mis idiomas. Parece que no está todo perdido.
Y acabo de publicar mi primera noticia en la sección de internacional de ElPais.com, la que más me gusta:
El pasado finde estuvimos en Galicia de viaje gastronómico -gentileza de Xan y su buena mano en la cocina. En O Grove vimos playas, comimos marisco y aprendimos a “asustar un pulpo”, de la mano de un recio hombre de Aluche y una simpática pseudo argentina.
¡Qué bien lo pasemos!
Pues éste es el proceso para crear uno de estos castillos que tan de moda están en Cataluña. La verdad es que la primera vez que lo ves impresiona, porque de verdad que suben muy arriba.
En el -largo- rato que duró la actuación del día de San Félix, en la que participaban las cuatro mejores ‘collas’ (grupos), varios castillos se cayeron -uno de ellos, por cierto, encima de mí, con la consiguiente alegría por mi parte.
Ah, y cómo no, una gigantesca bandera independentista -la estelada- presidía la fiesta. Y pensar que yo critico la de Colón porque no me gustan las banderas… pero no tener patria no está de moda.
Vuelvo. Acabo de retornar al trabajo, con sus discursos de políticos y sus cosas. Las vacaciones han sido bastante extrañas. Mi vida es distinta ahora.
En mi periplo viajero, pasé por Tarrassa, en Cataluña. Allí me hice por unos días “casteller”, uno de esos personajes que hacen castillos humanos. Eso sí, yo estaba abajo. Construyendo castillos en el aire.