Una semana más se pasa entre vapores alcohólicos y conversaciones inventadas (fotos de mis juergas en mi espacio). Y, una semana más, el domingo me siento algo extraño. No estoy mal, pero a veces me pregunto a dónde voy con este ritmo: beber, salir, estar, simplemente, fuera. En ocasiones pienso que no quiero esto, que desearía otra cosa. Pretendo cerrar los ojos y abrir los libros, buscarme por dentro de mí, encontrar aquello que me falta. Pero, al final, vuelvo a buscar la felicidad debajo de los hielos de ese sempiterno vaso de wisky.
* Encanna se está convirtiendo en una superstar
* Noticia en ElPais.com- Jordi Trias: “Los cambios a mitad de temporada no son aconsejables”
Me gusta imaginarme todas las historias que hay escondidas en la Biblioteca Nacional, los millones de letras derramadas por hojas sucias que nunca leeré. Mientras, el tráfico sigue con sus ruidos, y la gente sólo mira las luces de Navidad…
Fui a ver la obra “Dile a mi hija que me fui de viaje”. Pensé mucho sobre ella:
La obra comienza fría. Tanto como una cárcel, como las dos mujeres. Pero, desde el inicio, hay destellos de humor. Choca ese primer “la Guía Michelín de los talegos del mundo”. Ella está sola, totalmente. Sólo los recuerdos la salvan. Leer el resto de esta entrada »
Este lunes he gestionado un encuentro digital con el dramaturgo catalán Albert Boadella. En la charla, el fundador de Els Joglars ha explicado su choque frontal con el nacionalismo catalán, del que ha nacido su nuevo libro, “Adiós, Cataluña”. Con esta obra, Boadella desiste de actuar para siempre en su tierra por el boicot que le realizan.
Las palabras del catalán desprenden un odio feroz al nacionalismo -a todos los nacionalismos, también al español- como ideología totalitaria, pero sobre todo son un canto a la libertad, “la mejor patria que se puede tener [...] en el fondo, mi auténtica patria”.
* Encuentro digital con Albert Boadella en El País